Felipe Herradura



Felipe Herradura.
Instalación, guadua y barro pisado.
2008.

Es el axioma de la sociedad rural, es el paradigma de las condiciones de vida de miles de personas que habitan los campos, es el diagnóstico de una enfermedad terminal que se alimenta de la indolencia y falta de tolerancia. El conjunto de símbolos y signos presente en la puesta en escena, junto con nuestra memoria colectiva nos permite tejer una historia familiar. La nostálgica imagen de un precario recodo campesino, evidencia la genealogía del personaje que lo habita, quien aun en su ausencia nos revela parte de su historia, sus gustos, sus quehaceres, sus saberes… tras su rúbrica, percibimos un ser que ha sido marginado pese a su amor por el trabajo, un campesino que se recluye en la fragilidad de su cobijo; esta obra es un homenaje a mi abuelo materno que vivió en carne propia el desplazamiento político de los años 50 en el país.